La otra pandemia.

La cuarentena por la que está pasando el mundo nos recuerda al síndrome del aislamiento social o Hikikomori ¿puede desembocar en una pandemia de salud mental?

Mucho tiempo antes de la crisis sanitaria y que los gobiernos del mundo decretaran cuarentena obligatoria para contener los contagios por el COVID-19, esta ya era una forma de vida de algunos jóvenes en todo el mundo.

 

A esta practica se le llama «hikikomori» que significa aislarse, nombrado por el psiquiatra japones Tamaki Saito, en su libro Aislamiento Social: Una interminable adolescencia. En este explica este trastorno en el que quienes la padecen permanecen en sus hogares retirándose de la sociedad durante meses o años, sumando un sufrimiento psicológico.

 

Las medidas decretadas por las autoridades han causado en algunas personas cuadros de ansiedad y depresión, debido a que no están acostumbrados al confinamiento. Sin embargo, esto no significa que presenten el síntoma «hikikomori» ya que bajo el aislamiento se sienten mas seguros, pasan horas jugando videojuegos, comiendo, haciendo uso de redes sociales, pero sin tener contacto con personas en la realidad incluso de sus familiares.

 

Pero, este tipo de aislamiento social tanto voluntario como por la actual emergencia sanitaria pueden ser perjudiciales para la salud mental y física de las personas. Esta es la otra pandemia; la de aquellos que no enfermaron por el virus, pero que presentan un notable impacto psicológico.

 

Ahora bien, ¿qué tiene que ver el aislamiento por crisis sanitaria con el síndrome hikikomori?

 

El aislamiento obligatorio es una de las medidas inmediatas de protección tomadas por muchos gobiernos del mundo para la contención de la propagación del virus.

El estrés y la ansiedad están ligadas a las consecuencias del confinamiento, cierre de escuelas, centros de ocio y un largo etcétera, que agravan y aumentan los niveles de soledad, depresión, uso de drogas y alcohol y hasta comportamiento suicida.

Una encuesta reciente de la Universidad Jonhns Hopkins revelo que las personas con distres psicológico aumento de un 3,9% a un 13,6% presentándose en personas de 18 a 29 años. Estos efectos psicológicos pueden deberse por diversos motivos como el miedo a la precariedad económica y el aislamiento social en tiempos de internet.

 

Hay quienes aseguran que llevaban años preparándose para esta pandemia porque el aislamiento no les afecta ya que tienen su consola o su PC para pasar el rato. Entonces quienes están acostumbrados a salir para trabajar, de ocio con los amigos o visitar a la familia son los candidatos perfectos a padecer un trastorno psicológico derivado al aislamiento obligatorio.

 

Este es un momento estresante para cualquiera, en más de un sentido, gente de todas las edades se está aislando en casa y se siente aislada del mundo; hay escasez de cosas que nos harían sentir más seguros y protegidos. Pero hay una ventaja en todo esto: personas creativas, empresas amables y grupos inteligentes que se están uniendo para luchar contra el miedo de formas inspiradoras.

 

Siguiendo la analogía, tenemos que preguntarnos como sera la sociedad post-covid. ¿Seremos hikikomoris? Queda claro que nadie ni nada sera igual después de esta pandemia.

 

Frente a todo este panorama, debemos ayudarnos a nosotros mismos con sueños regulares, nutrición correcta, mantener la actividad social, ejercicio físico y mental. No permitamos que la siguiente pandemia sea una emergencia de salud mental, si en algún momento llegas a sentir soledad, ansiedad, ideas violentas, depresión o cualquier síntoma que ponga en riesgo tu salud mental, busca apoyo psicológico, no dejes que sea tarde.

 

Tienes tiempo de sobra para mejorar tu condición, aprovecha y mata esa ansiedad, cuando termine la crisis sanitaria tienes la oportunidad de ser una persona diferente y recargada. Si te vas a quedar en casa, cuida tu mente.


GiO

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