Leyendas Mexicanas: Ahuízotl

Semana de terror en Porupo, continuando con el especial de día de muertos y halloween, en esta nueva entrega llega Ahuízotl, el monstruo devorador de hombres.

El mito del Ahuízotl cuenta que esta criatura tiene la forma de un perro, pelo corto, orejas puntiagudas, cuerpo liso y una gran cola negra, de cuya punta se extiende una mano parecida a la de un ser humano. Temido principalmente por los pescadores, el Ahuízotl, la fiel mascota de Tlaloc, era famoso por su apetito desmedido y su predilección por la carne humana, una criatura que se deleitaba deborando los globos oculares de sus víctimas, a los cuales atraía imitando el llanto de un bebé humano.

Ahuízotl

Se cuenta que atraía a los pescadores haciendo que los peces y las ranas saltaran, cuando se acercaban a intentar atraparlos, la bestia los arrancaba de sus botes. Sus victimas emergías tres días después, sin ojos, dientes ni uña, mismos que habrían sido devorados por el monstruo. 

 

Documentos antiguos de Hernan Cortez narran de un animal que imita el llanto de un bebe y ahogaba a las personas cerca de un rio o lago, el mounstruo de los Dioses llego a oídos del mismo rey de España, en una carta que relataba:


Una bestia no mas grande que un perro normal, pero con algo especial, en su cola, su terminación no es normal, no termina en una punta, tiene una garra con la cual mata a sus presas. Un día, mientras reparaban una galera, los marineros escucharon el llanto de un niño. Extrañados se apreseuraron a buscarlo para ayudarlo, pues sus llantos provenian del lago, ellos pensaron que se estaba ahogando, pero para su sorpresa nunca vieron a nadie, se acercaron mas a la orilla para distinguir de donde salia ese llanto y ver si podian ayudar a ese niño que lloraba, cuando de la nada, una garra jalo a un marinero tirandolo de la embarcación y lo arrastro hacia el fondo del lago. Todos salieron a buscar el cuerpo del pobre infortunado, pero no se tuvo exito. Los nativos nos explicaron que había sido el Ahuízotl, un animal mistico y sagrado. Todos coincidimos que ningun animal podría llevarse a un hombre de esa forma, eso fue, obra del diablo. 

 

Las desapariciones eran constantes y los hombres de Cortez no se atrevian a salir solos y menos si escuchaban llorar a un niño.

El Ahuízotl fue descrito en un ensayo español del siglo XVI donde hicieron un resumen de las personas, flora y fauna de Mesoamérica llamado El Códice Florentino, una obra del fraile franciscano Bernardino de Sahagún, que describió con las siguientes palabras al perro de agua:

Se parece mucho al teui, el pequeño perro teui: liso y brillante. Presenta orejas pequeñas y puntiagudas, como un perro pequeño. Es negro, como el caucho; liso, resbaladizo, muy escurridizo, de cola larga. Y al final de su cola está provisto de una mano. Como una mano humana en la punta de la cola.

Y sus manos se parecen a las garras de un mapache o las manos de un mono. Habita cavernas acuosas, en profundidades sumergidas. Y si alguien se acerca a su entrada, o entra al agua donde está, entonces lo atrapa. Dicen que lo hunde, lo sumerge en el agua; lo lleva a su hogar, lo introduce en las profundidades mientras su cola lo sostiene y lo agarra.

[Cuando el cuerpo es recuperado] el ahogado ya no tiene ojos, uñas ni dientes; se los ha quitado todos. Pero el cuerpo está completamente intacto, su piel no tiene lesiones. Únicamente el cuerpo está resbaladizo, como si lo hubiera golpeado con una piedra para infligirle moretones. Cuando está molesto (por no atrapar a nadie o ahogar a un plebeyo) suena como un bebé llorando. Y quien lo escucha cree que es un niño, quizás un bebé, abandonado. Movido por esto, se dirige a buscarlo. Así cae en manos del Ahuízotl, que lo ahoga.

Gracias a las leyendas aztecas sabemos que la población trataba a estos seres con una mezcla de miedo, respeto y reverencia. Además, la tradición decía que morir a manos de un Ahuízotl significaba asegurar un lugar en el Tlalocan, el paraíso de los aztecas, ya que se le consideraba un sacrificio.Debido a esto, sólo los sacerdotes tenían autorización para tocar los cadáveres de aquellos que habían muerto por el ataque de esta bestia.

Tras secar el lago de Texcoco las desapariciones pararon repentinamente, algunos asumieron que se había extinguido, otros que migro para no ser molestado, criptozoólogos creen que se trataba de una zarigüeya, nutria o castor, pero ninguno de estos animales coincide con las descripciones proporcionadas o la agresividad plasmada en los relatos o simplemente una leyenda para asustar a los españoles, hay quienes aseguran que aun vive en algunos lugares del país.

¿Que harías si en un lago escuchas el llanto de un bebé?


GiO

5 Ociotaku posts

Comments